• ВКонтакте
  • Facebook

Топики

Литература Испании  Литература Испании

РаспечататьВерсия для печати

Рождение Кастилии и испанского языка

Castilla nació testimonialmente el 15 de Septiembre del año 800 d. C. con la aparición de la palabra "castilla" en un documento que se conserva en el Monasterio de San Millán de la Cogolla y en el que se relata la actividad repobladora llevada a cabo por monjes y labriegos en el valle de Mena en el norte de la actual provincia de Burgos.

Comienza, pues, en esa fecha, una de las más grandes empresas de la historia de la humanidad, la construcción de la España castellana que dominaría el mundo a lo largo de varios siglos tras el descubrimiento del nuevo mundo.

El reino de Castilla (su nombre quiere decir, "tierra de castillos") ocupaba la mitad oriental de la actual región de Castilla y León, así como las regiones vecinas de Cantabria, La Rioja, Madrid y la mayor parte de Castilla-La Mancha. Es el lugar de origen del idioma español (el castellano).

El origen de Castilla se encuentra en las tierras de la frontera oriental del reino de León, en el norte de España. Estas tierras estaban habitadas por gente de diversos orígenes (cántabro, celtíbero o vasco, entre otros), que poseían su propia lengua (el castellano) y sus propias leyes, diferentes de las leyes de León (que estaban inspiradas en los códigos romano-góticos). Las leyes de Castilla se basaban en la costumbre y la tradición, y eran aplicadas por jueces elegidos popularmente.

Dado el carácter fronterizo y de continua lucha de la naciente Castilla, no animaba a instalarse en ella a la antigua nobleza visigoda ni a los clérigos mozárabes huidos de Córdoba. En el siglo X con el Conde Fernán González, Castilla y León alcanzó su independencia práctica, no llegando a conseguir su independencia legal hasta el tiempo de Fernando I, hijo del rey Sancho III el Grande. Después de la disolución del Califato de Córdoba, Fernando I inició su expansión por las tierras centrales de España: región conocida desde entonces como Castilla la Nueva. Durante esta expansión fue importante la conquista de Toledo (mil ochenta y cinco), por Alfonso IV, que unió el reino musulmán de Toledo con Castilla.

Fueron los años de las aventuras del Cid Campeador y de la creciente influencia de este territorio en el conjunto peninsular. Tras años de uniones y separaciones durante el mandato de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) Castilla y León pasaron a compartir de manera definitiva unas mismas leyes. En 1492, los Reyes Católicos tomaron Granada, el último reducto musulmán en la península. Ese fue también el año del viaje de Colón a América y el inicio de la conquista del nuevo continente. El matrimonio de Isabel con Fernando, el heredero de la Corona de Aragón, resultaría decisivo para el futuro unificado de todos los reinos de la Península ,excepto Portugal. Unas especiales condiciones se dieron durante el siglo VIII en los nuevos territorios conquistados en la naciente Castilla; Alfonso I, llevó a esta zona gentes procedentes de la meseta que habían sido romanizadas en alto grado siglos atrás, las cuales se juntaron incluso en mestizaje con las ya existentes, apenas romanizadas y que por lo tanto conservaban en parte sus costumbres y lenguas de tiempos anteriores a los de la conquista romana, especialmente, cántabros y vascones. Se da por lo tanto una situación de bilingüismo, con lo que los hábitos fonéticos de unos se verán importantemente influenciados por otros. Fue así en esa primera Castilla donde comenzó la deformación del romance hispanogodo, que más o menos se hablaba en toda la península de una forma homogénea.

Esta lengua romance, hablada por esas gentes cántabras y vasconas, irá deformando y desviando la norma y poco a poco convirtiéndola en un nuevo dialecto. Esta lengua naciente, irá evolucionando de una forma interna y única, ayudada además por una situación de aislamiento debida a la dificultad de comunicación geográfica y a las malas relaciones con el mundo hispanogodo de León.

Como escribe el lingüista Cesar Hernández: "Y así debió nacer el castellano, como un conjunto de deformaciones vulgares provocadas en un ambiente de situación bilingüe, con clara intención de manifestar su personalidad propia frente a otras normas habladas. Su germen, pues, debió de ser ese romance hispanovisigótico, y sus impulsores los factores señalados, es decir, los varios hábitos lingüísticos, la deformación, la vulgarización y la conciencia positiva de unos hablantes respecto a su manera de hablar."




Курсы испанского языка в BKC-ih
Сеть школ с Мировым опытом!